A pesar de todos sus intentos, Carlos Mazón no ha sido capaz de dejar atrás la sombra de descrédito que envuelve su figura como presidente de la Generalitat Valenciana desde la tarde del 29 de octubre, cuando 228 personas perdieron la vida en una gigantesca riada mientras él se encontraba en una larga sobremesa, con problemas de comunicación y con su Gobierno paralizado. Los valencianos padecen desde entonces un presidente que vive políticamente al día y con lo puesto, echando balones fuera ante los micrófonos y sin más proyecto que la supervivencia, que ni siquiera depende de él.
La situación ha servido también para revelar una situación interna en el PP valenciano que había quedado velada por la reconquista del poder regional en 2023. El líder del PP nacional, Alberto Núñez Feijóo, ha dejado clara su incomodidad con Mazón. Los dirigentes del partido lo dan por amortizado hace meses y reconocen el daño que hace a la marca incluso a nivel nacional. Es tan evidente que el PP intentó cambiar el congreso de los conservadores europeos de Valencia a Madrid, y cuando no pudo, escondió a Mazón de un acontecimiento de partido en su propia ciudad.
Mazón se mantiene en el cargo únicamente porque su relevo no es nada fácil. El PP necesita los votos de Vox en Les Corts y a la ultraderecha le interesa electoralmente mantener a un president débil y muy cuestionado que apostar por otro. La debilidad de Mazón es tal que el expresidente Francisco Camps, tras salir absuelto de varios procesos relacionados con la corrupción, se siente con legitimidad para proponerse como candidato a presidir el PP en la Comunidad Valenciana y, pese a lo que pudiera esperarse, conserva cierto predicamento entre sus antiguas bases. Es un desafío insólito. El expresidente tiene todo el derecho a querer volver a la política y su propuesta tiene mucho de reivindicación personal tras años de juicios, pero la idea de Camps como renovación del partido produce estupefacción, también en Génova. Con él volvería la vieja guardia que llenó de vergüenza las instituciones valencianas en los años de excesos.






