Ir a una cárcel, quedar limitado a su casa de Rionegro cerca a Medellín, o en su finca de Córdoba llamada El ubérrimo, o seguir en la libertad. Esos son los tres posibles destinos que hoy enfrenta Álvaro Uribe Vélez, el expresidente de Colombia que ha sido condenado en primera instancia por dos delitos contra la justicia, y cuya condena se conocerá a principios de la tarde de este viernes.

“Por lo que vimos el lunes, yo creo que la jueza produce una sentencia condenatoria, otorgándole a Uribe la detención domiciliaria”, opina el penalista Juan Carlos Prías. Con él concuerdan otros abogados especializados en el campo consultados por EL PAÍS. Argumentan que las condenas en la cárcel se suelen reservar para las penas de 8 años en adelante, y es probable que la condena quede cerca de ese monto, por lo que tendría sentido una pena en casa.

Prías considera, además, que varios elementos juegan a favor del mandatario para que se le otorgue dicha condena domiciliaria, como la actitud de Uribe durante todo el juicio, que la misma jueza reconoció el lunes antes. “A usted, ciudadano Álvaro Uribe Vélez, como parte, le reconocemos su presencia, su disposición procesal, y el respeto a este juicio, porque a pesar de los honorables cargos que ha ocupado, y de estar sentado en la silla más difícil en este proceso, en calidad de acusado, lo ha hecho siempre con la mejor gallardía y cordialidad”, dijo Heredia, y recalcó la “mano de su esposa, que devotamente ha estado en este juicio acompañándolo”.