Robert M. Wilson, referente de la vanguardia teatral mundial, ha muerto este jueves a los 83 años tras una “breve pero grave enfermedad”. Artista polifacético, director de teatro y ópera, arquitecto, diseñador de escenografía e iluminación, fue fundador del Watermill Center, laboratorio de artes y humanidades ubicado en Nueva York, que ha anunciado su fallecimiento en sus redes sociales. “Aunque afrontó su diagnóstico con claridad y determinación, se sintió impulsado a seguir trabajando y creando hasta el final. Sus obras para teatro, sobre papel, esculturas y videoretratos, así como The Watermill Center, perdurarán como el legado artístico de Robert Wilson”, explica el comunicado del centro.
Puede decirse que hay un antes y después de Bob Wilson en la escena internacional. Considerado uno de los grandes renovadores del teatro y la ópera contemporáneos, desde mediados de los años sesenta fue forjando un lenguaje único y reconocible a primera vista. Su estilo minimalista, de gran potencia visual, hasta el punto de que algunos de sus montajes no necesitaban palabras ni argumento, ha dejado una profunda huella en varias generaciones de creadores: imágenes oníricas, claroscuros, decorados abstractos, movimientos lentos y colores primarios. “Para mí todos los elementos tienen la misma importancia, todas las artes se encuentran en escena y todas forman parte del texto”, explicaba en una reciente entrevista con EL PAÍS, cuando desarrolló en Mallorca una pieza basada en el ‘Ubú Rey’ de Alfred Jarry para una exposición en el museo Es Baluard.











