Cómo está el patio… por los hoteles. Sobre todo en las Islas Baleares. Hace unos días el periódico sensacionalista británico Daily Mirror publicaba una noticia que invitaba a leer de inmediato, como buen diario amarillista: “Una web de España se burla de las muertes por caídas en balcones de turistas británicos”. Poca broma. Los efectos del Brexit pueden quedarse cortos. El tabloide mallorquín Última Hora elevó aún más el eco de la información. Lo transmitió 24 horas después a su gente: “Indignación en Reino Unido por el contador de la Federación Balear de Balconing”. La noticia también se publicó en sus redes sociales y… se armó la marimorena. Alabanzas. Críticas. España, vamos.
Sick Spanish website pokes fun at Brit tourist balcony fall deathshttps://t.co/JrfZRMMsKA pic.twitter.com/G7FbXPtaHH
Resulta que la señalada —y quizá irónica— Federación Balear de Balconing cuenta con una página web donde ordenan esta práctica —la palabra fue admitida por la RAE en 2023— que consiste en saltar a la piscina de un hotel desde el balcón o la terraza de una habitación por diversión. El portal cuenta con sus propias reglas, una clasificación y un almacén con datos de los últimos años. La web —ni un solo pero al nombre— se llama balcon.ing. Pobre banco ING, pero es lo que tiene llamarse como el gerundio inglés. Al entrar aparece un eslogan a gran escala: “Todo guiri que viene a saltar a casa cae a nuestras clasificaciones”.







