Salvador Illa agota las últimas horas de su viaje oficial a China, tras el susto por la alarma de tifón y el cambio súbito en la agenda por la cancelación del tráfico de trenes. El president y la comitiva de la Generalitat llegaron finalmente a Shanghái este jueves, un día más tarde de lo previsto, y fue necesario suspender la visita programada al megapuerto de la ciudad, el mayor del mundo por tráfico de contenedores, para acudir directamente a la sede de la autoridad portuaria y firmar un protocolo marco que sirva de guía para los envíos de mercancías por mar entre China y Cataluña.
El Govern de la Generalitat habla de un “green corridor”, un pasillo verde, con el que se pretende reducir el impacto medioambiental que causan las expediciones de mercancías con grandes buques entre Barcelona y Shanghái. De manera paralela, Illa también ha confirmado la puesta en marcha de un nuevo vuelo directo, será el quinto, entre China y Barcelona y señala que el Govern trabaja por ampliar la oferta de conexiones aéreas directas y también para que El Prat sea punto de escala en los vuelos que van de Asia a América del Sur o al norte de África.
El puerto de Shangái es el origen de la mitad de las importaciones de mercancías que recibe el puerto de Barcelona y es destino del 10% de las expediciones barcelonesas por mar. La Generalitat defiende que la relación entre las dos partes, que se remonta a hace 25 años, es óptima. “Pero queremos ir más lejos”, ha manifestado Illa. Acompañado del presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, y del máximo responsable del Shanghai International Port Group, Song Xiaodong, el president de la Generalitat ha subrayado el contenido de “un nuevo acuerdo de cooperación” que quiere aplicar la “sostenibilidad” al tráfico de mercancías por mar.






