Salvador Illa cerró el lunes con una calçotada su estancia en Pekín, primera etapa de la gira que realiza por China. Este martes vuela hasta la ciudad Hefei, desde donde viajará a Wuhu, paso previo a aterrizar en Shanghái. En total, más de una semana reconociendo el esqueleto del gigante asiático.

En la capital china, el presidente catalán tuvo entrevistas con cargos políticos del Partido Comunista chino, y se reunió con empresarios asiáticos y españoles. Illa ha puesto empeño en exhibir su voluntad de reforzar vínculos entre Cataluña y China y ha señalado que conviene explorar oportunidades de negocio recíprocas. “Hay empresas catalanas que están haciendo muy buen trabajo aquí, han sabido introducirse bien y entender la idiosincrasia del país”, refirió Illa, antes de reunirse con el director general de Damm. En el bar del hotel de Pekín donde se ha alojado el presidente catalán se sirve cerveza Estrella.

Uno de los cargos de alto rango que integra la delegación catalana se quejaba este lunes de la hartura que, tras unos días, pueden causar los menús orientales, pese a que en el plato haya aparecido langosta. Si hacía falta sanar añoranzas, la última cena en Pekín fue un festín: Calçots, canelones y crema catalana. La ofició el chef Eduard Xatruch, uno de los tres magos que gobiernan los fogones del Disfrutar de Barcelona, elegido en 2024 mejor restaurante del mundo.