No es una guerra entre ejércitos, sino entre empresas. Pero, como en los combates más cruentos, se trata de un duelo sin cuartel en el que solo uno de los dos contendientes sobrevivirá. El contrato de modernización de los tanques Leopard del Ejército de Tierra español, por un valor estimado de entre 2.000 y 3.000 millones de euros, será el campo de batalla en el que se decante la pugna por convertirse en el fabricante español de vehículos de combate. “Si no llegan a un acuerdo amistoso, el que pierda desaparecerá de este sector. En España no hay mercado para los dos”, vaticina una fuente de la industria militar.
En 2001, el Gobierno de José María Aznar vendió la Empresa Nacional Santa Bárbara (ENSB) a la multinacional estadounidense General Dynamics por 831,9 millones de pesetas (cinco millones de euros). Santa Bárbara era una empresa pública cuyas factorías han estado históricamente ligadas al Ejército de Tierra, hasta el punto de que sus instalaciones siguen siendo propiedad del Ministerio de Defensa. Hasta ahora, ha sido la principal fabricante de vehículos de combate pesados para las Fuerzas Armadas españolas, en régimen de cuasi monopolio, lo que ha generado tensiones con un cliente exigente pero cautivo.






