La onda expansiva del terremoto más potente en más de una década —el que ha sacudido la península rusa de Kamchatka este miércoles, de magnitud 8,8— ha reavivado en Japón un escenario catastrófico que aún perdura en la memoria colectiva, el del desastre de Fukushima de 2011. Aunque el seísmo apenas se ha sentido en el archipiélago nipón (el territorio fuera de Rusia más cercano al epicentro del temblor), el país asiático ha respondido con rapidez y disciplina ante la posibilidad de que un tsunami volviese a romper en sus costas. A última hora del miércoles (hora local), la Agencia de Meteorología japonesa rebajó los niveles alarma para todo el territorio, aunque sigue activo un aviso que pide a la población extremar las precauciones.
Alrededor de las 08.37 —hora local; 01.37 en la España peninsular; 17.37 del martes en Ciudad de México y 19.37 en Washington—, 12 minutos después de que se registrara el terremoto, la agencia meteorológica japonesa emitió el primer “aviso de tsunami” para su población. Una hora más tarde, a las 09.40, cuando se actualizó la magnitud del seísmo, se elevó el nivel al de “advertencia”, el segundo en una escala de tres. En ningún momento de la jornada se decretó la alerta máxima.














