Bañistas hoy en la costa en Cavite, Filipinas. EFE/EPA/Francis R. Malasig
Redacción Internacional (EFE).- Tras la amenaza de tsunami generada en el Pacífico a raíz de uno de los peores terremotos jamás registrados -en la península rusa de Kamchatka, de magnitud 8,8-, varios de los países afectados, como Japón y EE.UU., han logrado recobrar la calma, mientras que en Centroamérica y Suramérica siguen vigilantes aunque las alarmas han sido levantadas en algunos casos.
El seísmo provocó cuatro grandes olas que inundaron la costa de una de las islas Kuriles del norte, Paramushir, sin causar víctimas.
La primera ola avanzó 200 metros y las siguientes dañaron la infraestructura del puerto de Sévero-Kurilsk, provocando la evacuación de unas 2.700 personas en el archipiélago de las Kuriles.
La península rusa volvió más tarde a ser víctima de un segundo temblor, de magnitud 6,2, que tuvo lugar a las 21:56 hora local (09:56 GMT) y cuyo epicentro se situó a una profundidad de 69 kilómetros, a casi 200 kilómetros al este de la capital de Kamchatka.











