La economía europea lleva medio año bailando al son que marca la guerra comercial iniciada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En el segundo trimestre del año, el PIB de la zona euro apenas ha crecido un 0,1%, el dato más bajo en año y medio, según Eurostat. Esa evolución, junto con el 0,2% del conjunto de la Unión Europea, evidencian que el muy buen comportamiento económico de los tres primeros meses del año, con aumentos de actividad del 0,6% y del 0,5%, respectivamente, tuvieron bastante de espejismo temporal.

Los datos económicos de esta primera mitad de 2025 están muy influidos por la batalla arancelaria. Lo sucedido entre enero y marzo estuvo causado por el adelanto de las compras de los importadores estadounidenses, que incrementaron su demanda ante el anuncio de la subida arancelaria para evitarlas antes de que se convirtieran en realidad. Ahora ha llegado la resaca. Las compras estadounidenses ya se hicieron y, además, los aranceles entraron en vigor en abril. Hay otro elemento que debilita la posición europea en el comercio transatlántico: la fortaleza del euro frente al dólar. Al haberse apreciado la divisa europea, en torno al 13% en lo que va de año, las exportaciones se encarecen.