La Guerra de las Dos Rosas fue el conflicto bélico que a finales del siglo XV enfrentó durante más de 30 años a las casas York y Lancaster. Una guerra intermitente y sangrienta por el trono inglés que inspiró a George R.R. Martin para escribir Juego de tronos

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i> y al escritor Warren Adler, La guerra de los Rose, una novela superventas que acabó dando lugar a una de las ficciones más controvertidas del cine comercial estadounidense de los años ochenta. Una de esas películas que parecen inviables hoy en día. O parecían, porque su remake, The Roses, es uno de los platos fuertes de este verano. Jay Roach, director de la saga Austin Powers y Los padres de ella, ha sido el encargado de darle una nueva vida y para ello ha reunido a dos prestigiosas estrellas británicas: Benedict Cumberbatch y Olivia Colman —¿hay alguna posibilidad de que alguien se crea que estas personas podrían enamorarse?— que recuperarán los papeles que en 1989 interpretaron Michael Douglas y Kathleen Turner.

No debería sorprender demasiado. En tiempos de precuelas, secuelas y reboots copando la taquilla, es raro el éxito del pasado que se libra de ser formateado. No llegó a buen puerto una segunda parte basada en la continuación del libro de Adler, Los hijos de los Rose, pero su remake ha sido inevitable.