Una reciente noche de julio circuló por las redes sociales brasileñas uno de esos clips que apela a la fascinación por la nostalgia. “En los últimos tiempos usted y Caetano [Veloso] tienen una actitud muy afeminada en los escenarios”, sugiere en 1987 el periodista, un hombre blanco, durante una entrevista de televisión a un Gilberto Gil que responde categórico, con voz aguda y gesticulando: “Yo no me siento nada afeminado”. El artista era el invitado al pro...

grama de entrevistas más emblemático de Brasil, Roda Viva (rueda viva, en portugués), por el que durante cuatro décadas ha pasado el quién es quién: Lula en versión líder sindical y presidente, Jair Bolsonaro como candidato presidencial, el piloto Ayrton Senna, el arquitecto Oscar Niemeyer, la filósofa Djamila Ribeiro, el intelectual Ailton Krenak, el científico Carlos Monteiro…

Si no has ocupado la butaca giratoria de esta especie de ágora donde el invitado responde a las preguntas sin guion de una decena de periodistas que lo rodea desde lo alto, es que difícilmente eres alguien en la política, y la vida pública, de Brasil. En este país que adora las telenovelas y los programas policiales, persiste un formato que hace salivar a muchos periodistas.