Mis muchos amigos de letras estarán encantados de conocer a Aeneas (Eneas), una inteligencia artificial que no solo deduce la fuente de cualquier original latino que le muestres y calcula su edad, sino que también rellena las partes del texto que se han perdido. Aeneas hace todo esto con la misma metodología que los historiadores, que consiste en comparar la inscripción en cuestión con otras inscripciones antiguas que utilicen frases similares, en un proceso largo y fatigoso solo apto para ratones de biblioteca. La máquina lo hace deprisa, sin cansarse y al menos tan bien como los eruditos. Como es costumbre en estos casos, los creadores de Aeneas aseguran que el sistema funciona mejor en colaboración con los humanos.
Eneas, hijo de Afrodita y Anquises, fue un héroe de la guerra de Troya que logró escapar tras la caída de la ciudad, según la mitología grecorromana. Homero sugirió en la Ilíada que el tipo llevaba francamente mal que Héctor le superara en valor y prestigio, y eso le colgó después el sambenito de que había traicionado a los troyanos. En cualquier caso, parece ser que Eneas llegó en su huida nada menos que hasta el Lacio, donde sus descendientes Rómulo y Remo fundaron Roma. Virgilio le describe en la Eneida como “pelirrojo, bien proporcionado, elocuente, afable, fuerte, inteligente, piadoso, agraciado y de alegres ojos negros”. Ni el guionista de Bruce Willis se habría atrevido a tanto.








