Cada año se descubren unas 1.500 nuevas inscripciones en latín de la época romana. Los historiadores no deben solo interpretarlos, sino dar un contexto preciso a esos fragmentos de textos: de qué época pueden ser, qué matices locales tienen o qué significan sus abreviaturas. Este trabajo requiere el esfuerzo minucioso de académicos especializados. Ahora una nueva herramienta de inteligencia artificial (IA) llamada Eneas pretende acelerar y revolucionar este proceso. “Los expertos se centran en una zona o época concretas y les cuesta ver las conexiones entre todas las inscripciones”, dice Thea Sommerschield, profesora de la Universidad de Nottingham (Reino Unido) y coautora del trabajo que publica la revista Nature junto a científicos de varias universidades europeas y de Google. “Eneas es distinto porque usa IA generativa para dar contexto. Analiza enormes cantidades de textos y encuentra conexiones lingüísticas o históricas que con herramientas tradicionales se nos escaparían”, añade Sommerschield.
Eneas, nombre del mítico héroe troyano y antepasado de la estirpe romana, no solo ayuda a interpretar y entender la longitud real de las inscripciones, también apunta su época y lugar probable de origen. La herramienta no trabaja solo con los textos puros, sino que también analiza imágenes de la inscripción para afinar sus resultados. La IA, recurso ideal para encontrar patrones entre millones de datos, es perfecta para estos objetivos.







