Afuera, el viento es helado y la temperatura ronda los cero grados, pero dentro de la cueva un grupo de neandertales se abriga en torno al fuego. Sobre unas piedras planas, adultos, niños y hasta algún anciano esperan a que termine de cocinarse un trozo de gacela que lograron cazar esa misma mañana. No hay ollas ni cucharas, pero sí técnica. La pieza de carne fue desmembrada siguiendo un patrón de corte específico, utilizando algo parecido a un cuchillo fabricado con un trozo de sílex afilado. Para el que se quede con hambre también habrá semillas, restos de algún tubérculo y, por supuesto, la especialidad de la casa: carne en descomposición repleta de nutritivas larvas y gusanos.

Esta escena pudo haber ocurrido hace 300.000 años en algún punto entre lo que hoy es Europa central y occidental. Pero desentrañar a ciencia cierta cómo vivían y, sobre todo, qué comían las comunidades neandertales que habitaron la región es una tarea titánica y minuciosa. Sin embargo, a cuentagotas y gracias al trabajo científico, la información está empezando a ser cada vez más concluyente. Un par de estudios recién publicados elaboran la idea de que, si bien no se puede hablar de gastronomía en los neandertales, sí se puede decir que existían ciertas prácticas culturales alrededor de la comida.