La primera noche en el Aeropuerto de Barajas bajo la prohibición de pernoctar en sus instalaciones ha transcurrido con cierta “normalidad”. La Terminal 4 ha permanecido “totalmente vacía”, mientras que en el resto de las terminales (T1, T2 y T3) se han llegado a registrar hasta 50 personas que han dormido allí durante la madrugada, una parte de ellos desplazados de la T4. Así lo explican algunos trabajadores del turno de noche que han tenido que lidiar con la situación: “A las cinco de la madrugada ya han regresado todos los habituales…”, dice una trabajadora refiriéndose a aquellos “maleantes” que llegan al aeropuerto para acometer hurtos o estafas. Desde AENA se explica que el proceso de desalojo será “poco a poco”.

La situación en Barajas parece haber llegado a un punto de no retorno. Es la primera vez que AENA impone una prohibición unilateral para no dejar que nadie duerma allí durante la noche. Cientos de personas sin hogar encontraron en Barajas un refugio y llevan meses o incluso años afincados ahí. La razón por la que AENA toma esta decisión ahora es que el Ayuntamiento de Madrid ha habilitado un espacio para esta población, como ha venido demandando. Es cierto que el Ayuntamiento abrió el pasado 14 de julio un dispositivo de emergencia ubicado en el Centro Pinar de San José, reutilizando un espacio que se usa habitualmente para la campaña de frío. Sin embargo, el Pinar de San José tiene fecha de caducidad —el 20 de octubre— y además solo serán aceptadas las personas vinculadas con Madrid. El resto tendrán que buscarse la vida y quedarán a su suerte en la calle.