La entrega de Daniel Arcuri Rivas, de 11 años, a su padre está prevista este viernes por la mañana, en un procedimiento mucho más íntimo y sin la sobreexposición a la prensa que se vivió en el primer intento, el martes pasado. La amplia acción judicial y extrajudicial desplegada tanto por los abogados de la familia como por los dos hermanos no ha sido útil, al menos hasta el momento, para que el menor permanezca en España con su madre y Gabriel, su hermano mayor. El jueves a última hora de la tarde, era el Ministerio de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes el que, tras analizar una solicitud del Ayuntamiento de Maracena (Granada) sobre la entrega del menor, concluía que solo los tribunales pueden suspender la ejecución de una sentencia y descarta que el ministerio pueda adoptar ninguna decisión de un asunto judicializado y que se está tramitando ante los tribunales españoles e italiano.
La resolución judicial que cita a las partes a la entrega no incluye ningún protocolo de actuación definido, pero sí se ha seguido la valoración que los profesionales que atendieron la situación el martes pasado aportaron. El retorno con el padre tendrá varias fases, siempre con la presencia de profesionales psicólogos, trabajadores sociales; también agentes de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer de la Policía Nacional. El menor entrará con su madre, que tendrá un rato para despedirse. Posteriormente, los psicólogos atenderán solos al menor unos minutos para explicarle qué ocurre y facilitar la transición. Finalmente, el niño se encontrará con su padre en presencia de los profesionales designados por la jueza que, cuando hayan percibido que la situación es estable, le permitirán abandonar el recinto.







