“Somos kamikazes jurídicos”, dice Isaac Guijarro (31 años, Madrid) al describir el despacho que fundó hace cinco años junto a Rocío Moya (29 años, Madrid). Olympe Abogados se encuentra en un piso, pequeño pero luminoso, en el centro de Valencia. En una de las paredes, recortes de prensa: artículos donde respaldan leyes como la del solo sí es sí y casos defendidos por ellos. Una clienta trans que sufría acoso laboral. La denuncia de James Rhodes contra Hermann Tertsch y Juan Carlos Girauta. Pero el caso de más orgullo es la absolución de una mujer acusada injustamente por su marido maltratador, que era apoyado por la Fiscalía, y al que el juez ha quitado la patria potestad en un fallo que ha sentado precedente.

Todo empezó la tarde del 31 de diciembre de 2018 en Brooklyn, Nueva York. Rocío trabajaba entonces en el departamento de comunicaciones globales de la ONU e invitó a Isaac, ya entonces su mejor amigo, a pasar la Nochevieja. Tirados en la cama antes de ir a una fiesta, Isaac se quejaba de trabajar para el bufete de un “señoro” y Rocío de lo cansada que estaba de ser migrante en Estados Unidos. ¿Por qué no montaban algo propio? ¿Y si unían su experiencia en comunicación y derecho? Esa semana Isaac renunció. Su jefe le dijo que nunca sería un buen abogado. Meses después, ese bufete cerró.