A Cata Coll le va la marcha. La portera del Barcelona debutó en la Eurocopa en los cuartos de final tras haber superado una amigdalitis que le hizo visitar el hospital de Berna tras el primer partido de España en el torneo contra Portugal. Ante Suiza, protagonizó un par de paradas que sostuvieron a la selección femenina española hasta que Athenea del Castillo desencalló el encuentro. Y en las semifinales contra Alemania se vistió de heroína para rescatar al conjunto de Montse Tomé y lanzarlo a la final del domingo contra Inglaterra.

Hace unos días, confesaba que lo de la amigdalitis “había sido una faena” —por no reproducir sus palabras exactas—, pero que así era el fútbol. Durante la fase de grupos, Tomé elogió su espíritu de equipo. En un ejercicio de responsabilidad, la guardameta mallorquina dio un paso al lado y Adriana Nanclares ocupó la portería de España durante los partidos ante las portuguesas, Bélgica e Italia. Cuando se recuperó del todo, la seleccionadora asturiana volvió a apostar por ella.

Lo hizo en el mencionado partido contra Suiza y frente a Alemania. Hubo tres paradas que se sintieron como tres goles a favor: todos en la recta final del encuentro. En su primera salvada, sacó con la rodilla un fuerte disparo de Klara Bühl. En la segunda, tras evitar el gol en un disparo lejano que se acabó envenenando, se recompuso y se volvió a disfrazar de muro desbaratando el remate de Wamser —prácticamente, a bocajarro— a saque de esquina. La tercera se la guardó para el minuto 116 de la prórroga: volvió a repeler a córner otro potente disparo de las alemanas.