La compra de Talgo por el consorcio vasco que lidera Sidenor se alarga y parece que no habrá cierre de la operación hasta después del verano, en el mejor de los escenarios. Sin embargo, el equipo encabezado por la siderúrgica ha dado otro paso más para lograr que la adquisición llegue a buen puerto. El grupo está dispuesto a aportar financiación extra de 75 millones, siempre que la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) sume una cantidad similar y así ofrecer una vía crediticia de 150 millones que facilite la renegociación de mejores condiciones para la deuda de 400 millones que arrastra Talgo. La fórmula adicional planteada es la de ofrecer esos 150 millones como préstamo participativo, convertible a medio plazo en acciones de Talgo.

Además del pasivo, el fabricante de trenes arrastra otro lastre, en este caso de 116 millones por la penalización en los retrasos en la entrega de una flota de unidades a Renfe. El presidente de Talgo, Carlos de Palacio Oriol, remitió una carta a su homónimo en Renfe para renegociar esa multa, reclamando condiciones similares a las que el operador público pactó con otros grupos del sector. De Palacio Oriol se refirió expresamente a CAF, Alstom y Stadler.