Incluso cuando está plegado, el nuevo Galaxy Z Fold 7 tiene el grosor de un smartphone corriente. Ha pasado de los 12,1 milímetros de la generación anterior a los 8,9 en la renovada gama de dispositivos plegables que Samsung ha presentado este miércoles en Nueva York. Con esa y otras novedades de hardware —y funcionalidades añadidas de inteligencia artificial (IA)— el Fold 7 llega acompañado del Galaxy Flip 7 y, además, del Galaxy Z Flip 7 FE, que es una nueva incorporación más económica a la familia. La multinacional surcoreana ha presentado también una nueva generación de relojes inteligentes.
A primera vista, lo que más llama la atención en el plegable más grande de Samsung son las dimensiones. No solo el grosor. El Galaxy Z Fold 7 cuenta ahora con una pantalla desplegada de 8 pulgadas. Para lograrlo se han reducido los marcos y la bisagra. Además, su pantalla externa —de 6,5 pulgadas— también se ha ensanchado considerablemente. Con ello, la compañía pretende que se pueda utilizar como un smartphone cualquiera, mientras que antes era demasiado estrecho para ciertos usos.
El adelgazamiento del Fold 7 sigue la línea de los móviles ultrafinos, inaugurada precisamente por Samsung con el Galaxy S25 Edge. En cinco años, el teléfono plegable de Samsung ha reducido prácticamente a la mitad su grosor. Esto, unido al crecimiento de la pantalla, trae cambios relevantes en el ámbito del hardware, algo que no suele ser habitual en los últimos años. Y es que los fabricantes han exprimido al máximo, a lo largo de casi dos décadas, lo que podía dar de sí el formato físico de los móviles.








