El papa León XIV, que ha huido del tórrido calor de Roma para refugiarse en el palacio de Castel Gandolfo, en lo alto de una colina y al lado de un lago, ha confirmado este miércoles que sigue la estela de su predecesor Francisco, en la defensa del medio ambiente y en la denuncia del cambio climático. En “un mundo que arde, tanto por el calentamiento global, como por los conflictos armados”, ha lanzado un potente mensaje contra los negacionistas del clima y las tesis de la ultraderecha, que paradójicamente se presenta como defensora de los valores cristianos: “Debemos rezar por la conversión de tantas personas, dentro y fuera de la Iglesia, que aún no reconocen la urgencia de cuidar nuestra casa común. Tantos desastres naturales que aún vemos en todo el mundo, casi a diario en tantos lugares, en tantos países, son causados en parte por los excesos del ser humano, por su estilo de vida. Por lo tanto, debemos preguntarnos si nosotros mismos estamos experimentando esa conversión: ¡cuánto la necesitamos!“.
El Papa ha dicho estas palabras en un contexto muy intencionado. Cuando se cumplen 10 años de uno de los documentos más importantes de Francisco, la primera encíclica verde, Laudato Si’ (subtitulada “Sobre el cuidado de la casa común”), y en los jardines de la villa papal de Castel Gandolfo llamados precisamente con ese nombre. El Borgo Laudato Si’ fue un proyecto de biodiversidad de su antecesor. En este lugar, rodeado de árboles y plantas, León XIV ha celebrado por primera vez misa con un nuevo tipo de formato, aprobado por decreto y presentado el pasado 3 de julio, dedicado específicamente a pedir por la preservación del planeta.






