La nueva colección Gucci Eyewear es un homenaje a su legado cosmopolita e irreverente. Un legado que gestó algunas de sus señas de identidad en la década de los sesenta, estableciendo códigos que marcarían para siempre al mercado del lujo y la moda. Con la colección de gafas que ahora presenta, la firma nos sumerge en un recorrido por su archivo a través de una propuesta que subraya su capacidad para innovar en materiales y crear motivos icónicos que agitan la memoria colectiva.
Empezando por su logo, que se reinterpreta en cada montura, adquiriendo una nueva dimensión y narrativa. Los juegos geométricos del Interlocking G exploran la estética envolvente de esas dos G entrelazadas. También encontramos el logotipo Gucci, con todas sus letras, convertido de forma tridimensional en una parte más del cuerpo de la gafa. Al igual que el logotipo Double G, disponible en varios tamaños, con una versión en miniatura integrada en la varilla. Un auténtico ejercicio de ornamentación de una firma que, prácticamente, convirtió el logo en un símbolo de deseo y pertenencia.
Tampoco es casualidad que las monturas atrevidas y escultóricas de sus gafas conecten con el espíritu escapista y glamouroso de los sesenta. Arropado por la nueva jet set y las estrellas de Hollywood, Gucci lograría traspasar las fronteras para definir un estilo de vida: el de quienes encontraban en la artesanía italiana su billete hacia la distinción y elegancia. Es la década en la que se consolidan sus principales emblemas, como su banda tricolor de inspiración ecuestre, que la actual colección de gafas recrea a través de detalles de esmalte, varillas de colores sólidos y placas metálicas en la parte superior de las varillas.






