Las principales potencias armamentísticas de Europa limitan la información que hacen pública a la ciudadanía, retrasan la presentación de informes sobre la venta de armamento a otros países o ponen trabas a la transparencia bajo el argumento de la seguridad nacional. Estas son las conclusiones de un informe presentado a finales de junio por el Instituto Asser y la Universidad de Ámsterdam, que compara ...
los marcos legales de ocho países europeos —Alemania, Bélgica, España, Francia, Italia, Países Bajos, el Reino Unido y Suecia— que concentran un tercio de las exportaciones mundiales de armas, según los datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (Sipri).
“Estamos ante un déficit de transparencia”, afirma León Castellanos-Jankiewicz, coordinador del estudio, quien sostiene que la opacidad es la regla general en las legislaciones analizadas para el informe, a pesar de que los países han suscrito tratados internacionales que los obligan a compartir esa información.
El investigador del Instituto Asser señala que los resultados del informe son una llamada de atención a la luz de la estrategia de rearme anunciada durante la cumbre de la OTAN en La Haya (Países Bajos) y del impacto de estas armas en conflictos más allá de las fronteras europeas. “Los más perjudicados son las víctimas de la violencia causada por armas que se exportan de manera irresponsable, negligente o ilegal”, agrega Castellanos-Jankiewicz. Según este investigador, la falta de transparencia en este comercio puede dificultar la labor de la justicia.






