Carmen Giménez, residente en Cuenca de 23 años, acaba de convertirse en maestra de Educación Infantil, su sueño, pero el camino no ha sido fácil. “En bachillerato tuve una profesora de Filosofía que a un compañero marroquí y a mí nos daba a entender que no íbamos a llegar lejos. Se producían debates incómodos y opté por quitarme la pulsera de la bandera gitana”, recuerda. Ahora mira hacia atrás y siente orgullo, pero sabe que pertenece a la minoría. Con la llegada de las graduaciones, la Fundación Secretariado Gitano recalca que solo el 0,8% de los jóvenes estudiantes de su comunidad consigue un título universitario frente al 26% del conjunto de la población. La entidad ha reclamado este viernes en un acto en Madrid al que ha asistido la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Pilar Alegría, acciones concretas que mejoren esta minúscula cifra desprendida del estudio La situación educativa del alumnado gitano en España.

Tras encuestar a 1.734 hogares con al menos un miembro español menor de 25 años de esta etnia, el informe recalca que ni siquiera uno de cada 100 jóvenes romaníes se gradúa en las facultades. “Haberlo conseguido y poder representar este bajo porcentaje es un símbolo de esperanza. Resulta imprescindible implementar políticas reales que hagan de la educación una herramienta de inclusión y respeto para todos”, expresa la joven tras escuchar las palabras de la ministra.