La intensidad de los combates había menguado durante aquellos días en la Franja de Gaza. Un convoy formado por varias ambulancias claramente identificadas con el emblema de la Media Luna Roja y un coche de bomberos aceleraba entre los escombros hacia un grupo de civiles heridos. Pero los vehículos nunca los alcanzaron. A pesar de circular con las luces de emergencia encendidas, fueron atacados deliberadamente por tropas israelíes en lo que constituyó una clara violación del derecho internacional humanitario. Ocho días después, sus cuerpos fueron descubiertos en una fosa común, aún con sus uniformes reflectantes y acribillados a balazos.

Lamentablemente, esta escena, ocurrida hace poco más de dos meses y que describe el asesinato a sangre fría de 15 paramédicos palestinos en Gaza, es demasiado frecuente. En Médicos Sin Fronteras somos testigos de horribles ataques en Gaza, pero también en Ucrania, Haití y la República Democrática del Congo, entre otros lugares. El pasado 3 de mayo, un helicóptero armado con artillería ligera destruyó la farmacia de nuestro hospital en Old Fangak, Sudán del Sur. Pacientes y personal huyeron mientras las esquirlas atravesaban el hospital. Fue aterrador.