Cuando el profesor Salvador Perelló, Director del Departamento de Ciencias de la Comunicación y Sociología de la Universidad pública Rey Juan Carlos de Madrid (URJC), habla de la catedrática de su departamento Clara Muela, usa términos como: “Esta tipeja”, “Esta inepta”, “esta corrupta”, “esta mentirosa patológica”, “esta tarada”... y un rosario interminable de apelativos despectivos. Lo mismo hace con su compañero, Luis Miguel Ramero, profesor titular de Gestión y Dirección de Comunicación Estratégica. Se refiere a él como “un delincuente, un fascista y un corrupto”, y añade sin empacho: “Como su esposa”. Lo hace así y se jacta de ello: “Me ratifico en todos mis calificativos, palabra por palabra, ponlo cuando lo escribas, por favor”, insiste, a la par que les ridiculiza e insulta en la red social X. Dos sentencias, recurridas en su día por la universidad, han dado sin embargo la razón a los profesores y condenan a la institución académica a indemnizarles con miles de euros y a aplicar el protocolo antiacoso, porque no lo hicieron cuando conocieron los hechos.

“La universidad ejecutará las sentencias”, asegura un portavoz, que recuerda que tras las elecciones a rector de finales de mayo pasado “el equipo de gobierno y de gestión se ha renovado completamente. ”El nuevo equipo rectoral pretende buscar una solución a este conflicto y lamenta que se haya llegado a esta situación". No obstante, tras tres años de baja, Clara Muela se ha tenido que reincorporar hace un mes a su opuesto de trabajo con su “acosador” como jefe. Luis Miguel Romero, cuya sentencia también recurrió la universidad y aún no es firme, lo hizo en septiembre de 2024, tras 12 meses de baja, y ahora anda eludiendo los encuentros con su supuesto acosador, porque a su vez este (Perelló) le ha denunciado por acoso. Las sentencias lo dejan claro: “La universidad no afrontó el problema”, con la excusa de que el proceso estaba judicializado.