La plataforma de reparto de comida Glovo, ahora propiedad de Delivery Hero, se encuentra en un laberinto judicial por su modelo de contratación de falsos autónomos. Si la semana pasada afrontó un juicio por competencia desleal instado por uno de sus competidores (Just Eat), este miércoles ha conocido una sentencia que la condena a regularizar la situación de 3.572 personas que trabajaron como repartidores bajo la fórmula de trabajadores autónomos. Según la plataforma Riders x Derechos, es la mayor causa a la que se enfrentaba Glovo, impulsada a instancias de la Seguridad Social. El fallo, recurrible, llega a las puertas del cambio de modelo que ha servido a la empresa nacida en Barcelona para hacerse un hueco en el negocio de las entregas a domicilio.

Los casos de los repartidores implicados en la macrocausa ocurrieron entre 2016 y 2018, por lo que son antiguos. En todo caso, la sentencia, de llegar a ser ejecutada, supondrá altos costes para la empresa, ya que deberá sufragar al menos las cotizaciones sociales de todos los trabajadores implicados en la sentencia.

Los hechos que recoge el fallo parten de entrevistas que la inspección del Trabajo efectuó en las oficinas de Glovo en octubre de 2018, así como de diferentes testificales efectuadas por el juez. La compañía defendió en el proceso que su relación con los trabajadores “no era de naturaleza laboral”, frente a la oposición de la Seguridad Social.