¿Es contagioso? ¿Qué papel tiene la genética? ¿Existe un tratamiento efectivo? Cada 25 de junio se celebra el Día Mundial del Vitíligo con el objetivo de seguir visibilizando y concienciando acerca de esta compleja afección cutánea. “Se trata de una patología con un enorme componente psicológico y estético”, apunta la Dra. María Rogel, médico especialista en dermatología clínica y estética del Grupo Pedro Jaén, acerca del impacto de esta hipopigmentación y los prejuicios con los que todavía tienen que lidiar los pacientes. “Al igual que ocurre con otras enfermedades de la piel como la psoriasis, aún existen falsas creencias, como que pueda tratarse de una enfermedad contagiosa, cuando no es así”.

Lo cierto es que el vitíligo es una alteración de la piel relativamente común. Según los últimos estudios publicados, entre el 1% y el 2% de la población mundial —cerca de 900.000 personas en España—, sufre esta afección cutánea que provoca la formación de manchas o parches blancos en la piel. Tampoco se trata de una cuestión racial o de género. Cualquier persona, independientemente del color de su piel o de su edad, puede tener vitíligo. “Es un trastorno adquirido de la pigmentación que se caracteriza por la pérdida selectiva de melanocitos en la piel, es decir, las células encargadas de producir la melanina y, por tanto, dar color a nuestra piel”, aclara la Dra. María Rogel, que distingue entre diferentes tipos de vitíligo según su distribución en el cuerpo: generalizado, segmentario y localizado.