La expulsión de los soldados franceses de los países de África occidental se ha llevado por delante el último destacamento militar español en el Sahel, el llamado destacamento Marfil, que el pasado sábado se despidió con una ceremonia oficial de arriado de bandera. El operativo, que llevaba desde hace 12 años y medio prestando apoyo de transporte aéreo a las operaciones de Francia, la ONU y la Unión Europea en la región, tenía su base en Senegal, pero la devolución a dicho país de las instalaciones gestionadas por París que albergaban a las tropas españolas, prevista para el próximo mes de agosto, lo deja sin sede ni cobertura de seguridad, por lo que el Ministerio de Defensa ha decidido poner punto y final a esta misión.
“Las tropas españolas no han sido expulsadas. No nos han dicho que nos vayamos ni que nos quedemos”, asegura el coronel Fernando Lechuga, agregado de defensa de la Embajada de España en Dakar, “pero nosotros compartíamos base con los franceses y ellos ahora entregan la llave. Ellos se van, nosotros también tenemos que mudarnos”.
El destacamento español del Ejército del Aire y del Espacio estaba ubicado en la base francesa Comandante Lemaitre, situada en el aeropuerto internacional Blaise Diagne, que será devuelta por Francia a las autoridades senegalesas en agosto dentro de un plan conjunto de restitución de instalaciones militares tras el fin de la presencia militar gala en este país africano.






