Dos escenas de la política española en pleno terremoto por las revelaciones de posible corrupción en el PSOE. Ambas, con una idea en común que ya sonó con fuerza hace más de una década....

En la primera, Irene de Miguel, coordinadora extremeña de Podemos, se dirige a la presidenta María Guardiola (PP) en la Asamblea para decirle que ni se le ocurra presumir de que su partido está al margen del tipo de corrupción que, según la Guardia Civil, implica al PSOE a través de Santos Cerdán y José Luis Ábalos. “El problema se llama bipartidismo y todos están pringados”, le suelta. En la segunda, en los pasillos de la Asamblea de Madrid, Isabel Pérez, portavoz de Vox, acusa al PSOE y al PP de compartir un modelo de “alternancia bipartidista corrupta”.

Aunque nunca ha llegado a desaparecer, este discurso, que vivió su apogeo tras la Gran Recesión, perdió presencia en la fase más rígida de la política de bloques, con Vox pactando por sistema con el PP en las comunidades desde 2019 y Podemos gobernando en España junto al PSOE desde 2020. Rotas estas amarras, la crítica al “bipartidismo” —término que se usa peyorativamente para referirse a los dos grandes partidos como haz y envés de un mismo sistema viciado— ha ido ganando peso. Y el caso de posible corrupción en el PSOE ha disparado su protagonismo, hasta el punto de volver a oírse en la política española el famoso lema del 15-M “PSOE, PP, la misma mierda es”.