Tras varios días amagando con tirar de la manta, José Luis Ábalos se ha limitado este lunes en el Tribunal Supremo a desvincularse del supuesto amaño de obras públicas a cambio de comisiones que le atribuye la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. El exministro de Transportes ha asegurado ante el juez que él no participaba del proceso de adjudicación pública y que, por tanto, no pudo manipularlas. Ábalos, según fuentes del caso, ha asegurado no reconocerse en los audios supuestamente grabados por su antiguo asesor, Koldo García, recogidos en un reciente informe de la UCO que ha destapado la participación del último secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en la supuesta trama de corrupción que tuvo su epicentro en el Ministerio de Transportes y ha puesto contra las cuerdas al Gobierno y al PSOE. García, que estaba citado ante el magistrado Leopoldo Puente después de Ábalos, se ha acogido a su derecho a no declarar.
La de este lunes era la tercera comparecencia ante el juez del exministro y su antiguo asesor. El instructor ha llamado a ambos de nuevo después del informe de la UCO que reveló la supuesta implicación de Cerdán en el amaño de contratos de obra pública a cambio de mordidas, ante lo que Ábalos había deslizado la posibilidad de señalar al que fuera su asesor y al que hasta la semana pasada era el secretario de Organización del PSOE. Finalmente, el exministro se ha limitado a desmarcarse de cualquier posible irregularidad en las adjudicaciones públicas y en el resto de hechos que los investigadores le atribuyen, como su mediación para favorecer el rescate de Air Europa o para que Claudia M., una mujer con la que la UCO vínculo a Ábalos, fuera contratada en Logirail, una filial de Renfe.







