El Estado acogerá finalmente a los menores solicitantes de asilo que se hacinan en Canarias. Tres meses después de que el Tribunal Supremo ordenara incluir a un millar de niños y adolescentes en la red estatal de acogida para refugiados, el Gobierno central y el de Canarias han firmado un acuerdo con el que sientan las bases de cómo se ejecutará la medida. El texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, será remitido antes del viernes a los magistrados del Supremo, que habían amenazado con aplicar medidas coercitivas si los ministerios del Interior y Migraciones no cumplían de forma urgente con lo exigido: acoger a los menores y tramitar correctamente sus expedientes.

El acuerdo garantiza el “acceso inmediato” al sistema estatal de acogida a todos los menores que hayan solicitado protección internacional o que hayan manifestado su intención de hacerlo. En los casos en que, por su corta edad o arraigo en las islas, se decida que permanezcan en los centros canarios donde ya residen, será el Estado quien contribuya a financiar su estancia y asistencia. Una vez validado por el Supremo, el contenido del acuerdo se formalizará mediante un protocolo o convenio.

Actualmente, las islas acogen a unos 5.800 menores migrantes no acompañados, de los cuales más de un millar han solicitado asilo. Muchos son adolescentes que han huido de la violencia de países como Malí. Viven tan hacinados como el resto, pero sin una atención específica por su vulnerabilidad. Hasta ahora, la situación de los menores que piden asilo no importaba demasiado a las autoridades, pero se ha convertido en una cuestión muy polémica en el contexto de hacinamiento de los centros de acogida en Canarias. En busca de todo tipo de soluciones para liberar espacios, el Gobierno de Fernando Clavijo acudió al Supremo, que acabó obligando al Ejecutivo central a hacerse cargo de este colectivo, porque aunque no tiene competencias sobre menores, sí las tiene sobre los solicitantes de asilo. A pesar del mandato judicial, el Gobierno, y especialmente el Ministerio de Migraciones, se han mostrado reticentes a cumplirlo.