El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, han llegado a un acuerdo para salvar la cumbre aliada que se inicia el próximo martes en La Haya (Países Bajos), amenazada por la negativa española a destinar el 5% de su Producto Interior Bruto (PIB) al gasto militar. La solución pasa por mantener con carácter general el objetivo de llegar al 5%, pero interpretándolo con flexibilidad, de forma que España podrá dedicar a defensa el porcentaje del PIB que considere necesario, siempre que cumpla con los Objetivos de Capacidades militares que fueron aprobados por los ministros de Defensa de la OTAN el pasado 6 de junio.
El pacto incluye ligeros retoques en la declaración final de la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno, la primera en la que participa Donald Trump tras su retorno a la Casa Blanca. Con la nueva redacción, ya no se dirá que el compromiso de llegar al 5% del PIB lo asumen todos los países aliados, sino países aliados sin determinar. Además, se desvincula el porcentaje de gasto en defensa del cumplimiento de los Objetivos de Capacidades militares. Para España, esto último era fundamental, ya que acepta plenamente cumplir con los objetivos que la OTAN le ha asignado para el periodo 2026-29, pero considera que para conseguirlos le basta con invertir el 2,1% de su PIB, según estiman los expertos militare, y no necesita llegar al 5%.















