España ha decidido dar un paso adelante y parar el cronómetro que, este viernes, hubiera llevado a aprobar el compromiso de destinar el 5% del PIB a gasto militar o vinculado a la defensa en 2035. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, remitió el miércoles a las 32 capitales el borrador de la declaración que se hará pública tras la cumbre que, los próximos martes y miércoles, celebran en La Haya (Países Bajos) los jefes de Estado y de Gobierno de los países aliados; la primera de Donald Trump tras su regreso a la Casa Blanca.
El procedimiento de aprobación era el silencio positivo. Si nadie se oponía en 48 horas, la declaración se daba por definitiva. Pero Pedro Sánchez levantó el dedo y paró el reloj. Ahora las negociaciones deben reiniciarse, quizá hasta la misma víspera de la cumbre.
Fuentes de la OTAN aseguran no entender cuáles son las demandas concretas de España y alegan que el secretario general ha hecho importantes concesiones. La primera, dividir el 5% de aumento exigido por Trump en dos porciones; un 3,5% de inversión estrictamente militar y otro 1,5% para gastos vinculados a defensa en una especie de cajón de sastre donde cabe todo, incluidas aquellas partidas (como ciberseguridad o protección civil) que reclama España. La segunda, ampliar el plazo desde el 2030 previsto inicialmente al 2032, primero, y al 2035, finalmente. Por último, una previsión de revisar este objetivo en 2029, lo que supone un guiño, pues para entonces se supone que Trump ya no será presidente de Estados Unidos.













