Unos minutos antes de las ocho de la tarde en Washington, a las dos de la mañana en la España peninsular, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió un mensaje a través de su red, Truth Social, en el que informaba de que su ejército había llevado a cabo un “exitoso ataque” en tres instalaciones nucleares de Irán. Las plantas alcanzadas por la ofensiva estadounidense, según la información facilitada por Trump, son Natanz, Isfahán y Fordow, tres iconos del programa nuclear iraní. “Todos los aviones regresan sanos y salvos a casa”, señaló el mandatario norteamericano. “¡Felicitaciones a nuestros grandes guerreros estadounidenses! Ningún otro ejército en el mundo podría haber hecho esto. ¡AHORA ES EL MOMENTO DE LA PAZ!“.

Comparecencia. Unos minutos después, Trump comparecía flanqueado por el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el vicepresidente, J.D Vance. “Irán, el matón de Oriente Próximo, debe ahora aceptar la paz. Si no, futuros ataques serán mucho mayores - y mucho más fáciles”, manifestó el presidente estadounidense en una comparecencia de unos cuatro minutos.

Ataque. Hasta que el mando estadounidense ofrezca los detalles de la operación lanzada contra el programa nuclear iraní, lo que se sabe es que el ejército estadounidense utilizó al menos los bombarderos B-2 de la base aérea Whiteman, en Misuri, así como submarinos. Estados Unidos cuenta con una veintena de B-2, algunos de ellos estacionados en la base de la isla de Diego García, en el Índico, a unos 3.500 kilómetros de territorio iraní.