El domingo 8 de junio, como siempre a esas alturas del año, el pueblo de Milagro, una localidad agrícola y próspera de 3.600 habitantes del sur de Navarra, celebró el día grande de la Fiesta de la Cereza. Hubo, entre otras actividades, concurso de postres, comparsas de gigantes y pasacalles y venta de cajas de cerezas, famosas en toda la región. A la fiesta, también como siempre, acudió uno de los hijos más ilustres del pueblo: Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE, mano derecha de Pedro Sánchez. El dirigente socialista, con un polo oscuro, gafas de sol y unos pantalones vaqueros, pasea por las calles de Milagro junto al senador socialista Javier Remírez, el consejero de Economía del Gobierno de Navarra, José Luis Arasti, y el entonces secretario de Organización de los socialistas navarros, Ramón Alzórriz. Todos, junto a otras personalidades del socialismo local, posan después para una foto que el senador cuelga luego en sus redes sociales: “Magnífica mañana en Milagro”. Santos Cerdán aparece en el centro de la foto, sonriente.

En teoría, muy pocas personas son conscientes esa mañana de que ese tipo que sonríe lleva una doble vida, a juzgar por las investigaciones policiales. Solo lo saben, aparentemente, él mismo, los compañeros de la supuesta trama... y un puñado de guardias civiles especializados en delitos económicos de la Unidad Central Operativa (UCO), que acaban de entregar al juez un informe que cuando se haga público, el jueves siguiente a ese domingo de la cereza, va a cambiar para siempre la vida y la imagen política y personal de Cerdán. Y de paso va a poner contra las cuerdas a un Gobierno estupefacto.