El exdirigente socialista evita ataques al partido y descarta financiación ilegal, pero lamenta que sus compañeros le “dieran la espalda”

“Más vale solo que mal acompañado”. La frase de Santos Cerdán, a los pocos minutos de comparecer este miércoles ante la comisión del Senado que investiga el caso Koldo, sonó como un mal presagio para sus antiguos compañeros socialistas. La senadora de UPN María Caballero le había hecho notar su soledad al ser recibido, a diferencia de la cohorte que le acompañaba en abril de 2024, cuando acudió a testificar en la misma comisión, investido de todos los poderes de secretario de organización del PSOE y sin ninguna amenaza penal en el horizonte. Esta vez el único que acudió a estrecharle la mano fue el letrado de la comisión.

Pero si alguien abrigaba expectativas de que Cerdán se lanzase contra su antiguo jefe, como sí han hecho José Luis Ábalos y Koldo García, quedó defraudado. Los únicos reproches que salieron de su boca fueron para lamentar que el partido le haya “dado la espalda”. Por lo demás, lo negó todo, incluso el documento firmado por él en que el empresario Antxon Alonso le cede el 45% de las acciones de la empresa Servinabar, adjudicataria de sustanciosos contratos públicos. “Soy inocente, no soy un corrupto”, proclamó. Los audios de sus conversaciones con Ábalos y García, sostuvo, están manipulados por IA. Y él ha sido víctima de una conspiración de “los resortes del Estado profundo” por haber negociado con Junts y la izquierda abertzale.