El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha puesto en compás de espera el conflicto en Oriente Próximo mientras aguarda el resultado de las negociaciones que se desarrollan y que han cobrado un nuevo impulso después de que el republicano concediera un plazo de dos semanas para decidir si da la orden de atacar Irán.
Mientras los europeos se reunían con los representantes de Teherán en Ginebra, Trump mantuvo este viernes una reunión con su consejo de Seguridad Nacional. Tenía previsto celebrar otras tantas diarias hasta su partida a Países Bajos, el domingo por la noche, para participar en la cumbre de la OTAN que se celebrará el martes y miércoles en La Haya.
Pero el republicano se ha mostrado pesimista sobre los contactos diplomáticos europeos, pese a que los participantes consideran que han logrado abrir una nueva vía de enlace para evitar que la crisis actual pase a mayores. Europa, según el presidente estadounidense, “no va a poder ayudar”. Irán “no quiere hablar con Europa. Quiere hablar con nosotros”, declaraba este viernes a su llegada a su club de golf en Bedminster (Nueva Jersey), donde iba a asistir a una cena con simpatizantes.
Trump también se mostró escéptico sobre la posibilidad de reclamar a Israel que detenga sus bombardeos contra Irán, como ha reclamado Teherán en las conversaciones en Ginebra. “Creo que ahora es muy difícil pedir eso. Cuando alguien va ganando es más difícil que cuando alguien está perdiendo. Pero estamos listos, dispuestos y capacitados, hemos hablado con Irán y vamos a ver qué pasa”.






