El Chelsea se llevó un revolcón ante el Flamengo, un gigante que presume de tener la afición más numerosa de Brasil, unos 40 millones de irredentos seguidores, un grande que hizo honor a su historia mirando a los ojos a uno de los gallitos de la todopoderosa Premier. Le sostuvo la mirada y le remontó (3-1) el marcador en un partido que siempre tuvieron bajo control los brasileños, un equipo experto que tiene un tamiz europeo con tipos como Danilo o Jorginho sobre el campo y Filipe Luis, el exjugador de Atlético y Deportivo, a los mandos desde la pizarra. Un equipo excelente y un entrenador novel al que no perderle la pista.
Casi todo sucedió en Filadelfia bajo el control del Flamengo, que salió al campo a todo trapo y a apretar a su rival, a quitarle la pelota y golpearle. El Chelsea recibió ese prólogo con estupor, se salvó por los pelos de encajar, avisó con una galopada de Delap que estuvo cerca de marcar y golpeó en su primera oportunidad cuando Wesley y Pulgar se hicieron un nudo para bajar un pelotazo y pusieron la pelota en los pies de Pedro Neto, que tras una frenética conducción encaró a Rossi y le batió.
Le dolió el gol al Flamengo, que menos. Pero siempre supo estar en el partido y crecer a través de la pelota. Tardó casi una hora en empatar, pero debió de hacerlo antes. Por ejemplo cuando Gerson remató en el segundo palo una acción a balón parado y el central Colwill tuvo que emplearse para sacar bajo palos el balón que se colaba a la red.











