El técnico logra en poco más de un año en los banquillos el gran título del fútbol Sudamericano y el centrocampista español es el segundo en ganarlo tras Pablo Marí

Filipe Luis no pudo contener las lágrimas cuando el colegiado argentino señaló el final de la Copa Libertadores que el Flamengo conquistó por cuarta vez en su historia tras derrotar al Palmeiras con un cabezazo de Danilo. El tanto evitó ese cántico apesadumbrado y solemne que la leyenda dice que embarga las favelas de Río cuando el Mengao es derrotado: “Ela, ela, ela, silencio en la favela”. Con Filipe Luis al mando, las empinadas y humildes barriadas donde abundan los seguidores del Flamengo, fueron anoche una fiesta que el madridista Vinicius resumió en sus redes sociales: “Ser Flamengo es un carnaval”. Rio se teñirá este domingo de rojo y negro en el baño de masas que encabezará Filipe Luis por las principales calles de la ciudad.

Bajo la dirección del exjugador del Atlético de Madrid, el conjunto rubronegro se ha convertido en el primer equipo brasileño con más Libertadores. El tanto, a falta de menos de media hora para el final, fue una jugada de laboratorio. Un saque de esquina abierto que Danilo resolvió con un testarazo contundente que reventó el palo antes de entrar. Una señal de un entrenador concienzudo en el trabajo táctico y en el de la estrategia como buen aficionado al ajedrez, otra de sus pasiones. “Es un momento muy especial para mí. Significa mucho, porque mi esposa sabe muy bien todo el tiempo dedicados. Fuero muchas horas”, se sinceró Filipe Luis, un obseso de la pizarra hasta el punto de agobiarse y sobrepresionarse si no cree tener todo controlado.