Los jardineros de Vitoria-Gasteiz llevan casi tres meses en huelga y las flores y hierbas han colonizado la ciudad. Lo que el ayuntamiento vive como un conflicto político y los trabajadores como una reivindicación de derechos, aparece para otros como una oportunidad para repensar la manera en la que se gestionan los espacios verdes de la capital alavesa. “Si se deja que se desarrollen las plantas, la biodiversidad se multiplica: los insectos e invertebrados sobre todo”, apunta Pello Urrutia, botánico jubilado y presidente del Instituto Alavés de la Naturaleza, que subraya la importancia de permitir que los procesos naturales se recuperen.
En las calles, la huelga se ha traducido en parques, rotondas, canaletas, alcorques y bordillos sin segar. Como consecuencia, cientos de orquídeas, margaritas, gramíneas e insectos, muchos insectos, han emergido. A ello se debe la fascinación de urbanistas, botánicos y ecologistas que observan una primavera sin precedentes. “Deberían estar ahora mismo, aquí, todas las escuelas de botánica sacando inventario”, dice Irene Zúñiga, doctora Arquitecta Urbanista. Al permitir que se desarrolle todo el ciclo de las plantas, desde la floración hasta la fructificación, la cantidad de semillas dispersas por el suelo ha aumentado.






