Cuando empezaba esta larguísima temporada, hace casi un año, también en EE UU, Carlo Ancelotti vio los futbolistas que tenía en el centro del campo y decidió que debía mirar hacia delante: “Nos falta Kroos, pero tenemos todas las posibilidades del mundo para reemplazarlo. De manera distinta, obviamente, porque no hay un jugador con la calidad que tiene él”, dijo. En público, nunca quiso excusarse con la ausencia de un organizador del juego como el alemán. No había que hablar de Kroos. Pero una de las conclusiones que dejó el empate del Real Madrid con Al Hilal en el estreno de Xabi Alonso en el banquillo es que el elefante sigue en la habitación. Quizá sí que haya que hablar de Kroos. Del agujero que dejó.

Estaba de fondo en el análisis que realizó Xabi después del encuentro. No le gustó lo que sucedió antes del descanso. Y estuvo algo más conforme con lo que vio después: “La diferencia para mí entre la primera y la segunda parte ha sido el equilibrio con balón. Hemos estado más estables con balón en la segunda parte, con posesiones más largas, dentro-fuera, sabiendo llegar más cerca de ellos. En la primera, no nos duraba el balón”. No fue algo casual, sino que tuvo que ver también con los efectivos de cada uno de los periodos.