Quiso ser novelista a los 16. A los 18, actor; filósofo a los 20. Y, de algún modo, terminó encarnando una mezcla de todo eso tras ejercer como inspector de finanzas, banquero y ministro de Economía. Emmanuel Jean-Michel Frédéric Macron (Amiens, 1977), hijo de una pareja de médicos divorciada, quizá el político con mayores dotes intelectuales de Europa, se convirtió a los 39 años en el presidente más joven de la República Francesa culminando el esplendor de su biografía. Solo dos veces, antes y después de aquella fecha, conoció el sabor amargo de la derrota. Aunque en la última todavía no lo haya asimilado.

La primera, hace ya muchos años, se materializó en el doloroso rechazo de la prestigiosa Escuela Normal Superior (ENS), refundada en 1808 por Napoleón, a aceptarle en sus filas. “Estaba demasiado enamorado como para preparar seriamente el concurso. El corazón y la razón son incompatibles”, se justificó años más tarde, dando pistas sobre su compartimentada personalidad. La segunda le golpeó la noche del 9 de junio de 2024, con los desastrosos resultados de las elecciones europeas, que confirmaban la pujanza de la ultraderecha (un 34% de los votos) y la descomposición del espectro ideológico que había creado con esmero años atrás (13%). “No podría, al término de este día, hacer como si nada hubiera sucedido”, comenzó su discurso en prime time.