El vaivén de las decisiones del Gobierno de Donald Trump, que se contradicen en cuestión de días y a veces horas, deja en suspenso a los afectados, que no saben por dónde soplará el viento. Ha pasado con la montaña rusa de los aranceles, que un día suben y otro bajan, y también con la inmigración. La última contradicción afecta a los empresarios de hoteles, restaurantes y el sector agrario.

Casi no les ha dado tiempo de celebrar la interrupción de las detenciones en estas áreas que anunció el presidente, cuando se han enterado de que la Administración revierte la decisión y ordena la continuidad de los arrestos. “Esto ha estado sucediendo desde el jueves, cuando vimos la oportunidad de asegurar que los restaurantes fueran reconocidos como trabajos esenciales. Ha sido un fin de semana muy movido. En nombre de la asociación, seguimos teniendo mucha esperanza, y la tenemos porque hay un diálogo abierto”, afirmó Emily Williams Knight, CEO de la Asociación de Restaurantes de Texas.

Sus declaraciones las hizo en una comparecencia virtual con la prensa que estaba prevista para celebrar el cambio de política de Trump, que la semana pasada ordenó que el ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) interrumpiera las detenciones de migrantes indocumentados en el campo, las granjas, las fábricas procesadoras de carne y los hoteles y restaurantes.