La Guardia Civil de A Coruña se pasó una década, desde septiembre de 2013 hasta octubre de 2023, persiguiendo a un fantasma llamado Varón 1, el violador y autor de la muerte de la vecina de la aldea Lavandeira (Cabanas) Elisa Abruñedo. Y los agentes no tuvieron la certeza de que este hombre era Roger Serafín Rodríguez, discreto trabajador de una empresa auxiliar del astillero Navantia, hasta que tomaron una muestra de sus células epiteliales en la manilla del Renault Laguna que usaba para ir a la factoría cada mañana.
El día del crimen, nadie había visto nada, pero contaban con el testimonio de un vecino, trabajador de un desguace, que se fijaba en cada coche que pasaba. El testigo había dicho que aquella tarde, en torno a las 21 horas, había visto un ZX de color “verde oscuro”, posiblemente con matrícula antigua de A Coruña. Durante un tiempo, los investigadores fueron localizando a propietarios de vehículos con estas características, inspeccionando esos autos y pidiendo muestras de ADN a sus titulares. Todos los trabajos parecían estériles, hasta el punto de que el verdadero autor, ahora confeso, comentó en alguna ocasión a otros amigos de su coto de caza que los guardias estaban “dando palos de ciego” y jamás encontrarían al asesino.






