La empresa navarra Servinabar 2000 SLU ha pasado en pocos días de ser una mercantil prácticamente desconocida a atraer buena parte del foco de la investigación por corrupción en la que están presuntamente implicados, entre otros, los dos últimos ex secretarios de Organización del PSOE, José Luis Ábalos y Santos Cerdán. El hallazgo el pasado 10 de junio en el registro de la vivienda del administrador único de la sociedad, el empresario guipuzcoano Joseba Antxon Alonso Egurrola, de un documento privado fechado el 1 de junio de 2016 en el que supuestamente transfería 1.350 participaciones de la sociedad (el 45% de las 3.000 las existentes) a Cerdán ha permitido documentar lo que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ya recogía en su último informe: que esta pequeña empresa, que se hizo con varios contratos millonarios de obra pública, está “directamente” vinculada tanto a este último como a Koldo García, exasesor de Ábalos y otro de los personajes clave en la trama.

En el documento policial, entregado al magistrado Leopoldo Puente el pasado 5 de junio, los agentes ya afirmaban que Cerdán, pese a no figurar nominalmente en los órganos de gestión de la compañía, tenía “poder de decisión” tanto en esta como en otra sociedad, la cooperativa Noran, “para aspectos tan relevantes como la ejecución de pagos, suministro de otros servicios y bienes a cargo de las sociedades, como vehículos y teléfonos, e incluso el alquiler de una vivienda en Madrid” para él en 2017, cuando se trasladó a la capital tras cesar como parlamentario foral para asumir el puesto de secretario de Coordinación Territorial del PSOE meses después de la victoria de Pedro Sánchez en las primarias del partido.