Afincado en Bizkaia, emergió como figura clave en la trama que apunta contra Cerdán. “Amigo” del político, consta como administrador formal de la mercantil Servinabar

Joseba Antxon Alonso Egurrola acudió a declarar al Tribunal Supremo el pasado 7 julio después de que su nombre se vinculara por primera vez con un gran caso de corrupción: el supuesto pago de mordidas a cambio de adjudicaciones de obra pública que implica a Santos Cerdán y José Luis Ábalos, ex secretarios de Organización del PSOE. Entonces, sentado ante el magistrado Leopoldo Puente, Alonso se presentó como un empresario que había comenzado a trabajar “muy joven” en el sector de las nuevas tecnologías; que había dado el salto a la construcción en el 2000; y que, según insistió, “nunca” había tenido una denuncia. Ahora las acumula. La Guardia Civil lo ha detenido este miércoles por su presunta implicación en una nueva trama de irregularidades vinculada a la exmilitante socialista Leire Díez y a Vicente Fernández, expresidente de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales).

El arresto de Joseba Alonso se produjo por la noche en Bizkaia, donde tiene su domicilio. El empresario vasco vive en Elorrio, un municipio de poco más de 7.000 habitantes, a una media hora en coche de Bilbao. Precisamente, en su casa entró la Unidad Central Operativa (UCO) del instituto armado el 10 de junio, cuando Puente autorizó el registro que lo puso bajo el foco esa primera vez. Los investigadores lo señalaron como el administrador de Servinabar 2000, una compañía constituida en 2015 en Navarra y que, según sus pesquisas, Cerdán manejaba en las sombras. Los agentes mantienen que el político socialista y su “amigo Antxon” usaban esta mercantil para participar en proyectos de obra —por ejemplo, en concurso con Acciona— y percibir comisiones irregulares.