Rajend Mesthrie (Ciudad del Cabo, 70 años) creció en una granja de un pueblo llamado Umkomaas, que en zulú significa “lugar de la gran ballena hembra”. Se llama así porque hace 100 años los grandes mamíferos usaban el estuario para parir, pero parece casi un guiño que una aldea de nombre tan evocador sea el hogar de este prestigioso sociolingüista sudafricano.
El experto es, desde su infancia, un apasionado por la mezcla y el origen de idiomas en países como el suyo, donde el lenguaje ha sido visto como una herramienta de dominación y posteriormente de liberación y diversidad. Meshthrie fue un niño indio en la Sudáfrica del apartheid, a la que sus bisabuelos y abuelos fueron llevados por los británicos para trabajar la tierra. “Crecimos entre idiomas indios como el hindi, un poco de inglés y un poco de zulú”, dice Mesthrie, en una entrevista con este diario en Salamanca, en cuya Facultad de Filología impartió recientemente un seminario.
Esa mezcla y el contexto político que le tocó vivir le ha llevado a investigar cómo el idioma se ve influido por la segregación racial y cómo la lengua y los dialectos pueden unir o separar, “contar y cuestionar” la historia y “presionar las estructuras del poder”.






