Pilar Granado, Pablo Sosa y Luis Chimeno jamás imaginaron que un filete olvidado en la nevera de su piso de estudiantes en Elche uniría sus vidas. ¿Era seguro comerlo? ¿Era mejor tirarlo? Años después, aquella anécdota se convertiría en la semilla de un invento que les ha llevado hasta Islandia como una de las jóvenes promesas que aspiran este año a ganar el Young Inventors Prize 2025 (Premio Jóvenes Inventores), un reconocimiento otorgado por la Oficina Europea de Patentes (OEP) para innovadores de menos de 30 años.
El dispositivo es un biosensor en forma de etiqueta inteligente que permite a los proveedores y a los consumidores comprobar la frescura de los alimentos perecederos en tiempo real. “La tecnología que hemos diseñado utiliza indicadores inteligentes (moléculas) dentro de la etiqueta. A medida que las bacterias se multiplican, generan compuestos que interactúan con el indicador de la etiqueta, provocando un cambio gradual de color de blanco a negro”, explica Pilar Granado. El equipo de Oscillum describe la etiqueta como “un escudo” ante varios enemigos invisibles. Esa transición de color reacciona ante la Salmonella, la E. coli o la Listeria, entre otras bacterias, y también sirve para alimentos envasados una vez que son abiertos. “La fecha de caducidad es una referencia mientras el envase siga en las mismas condiciones, pero una vez que es abierto todo su entorno microbiológico cambia”, agrega Luis Chimeno.






